En
un parque de la ciudad de Cali se encuentra “Ozuna”, un adolescente de 16 años
que no vende dulces, ni mucho menos jugos, él, ejerce la prostitución desde los
12 años.
Era
una tarde de viernes y decidí salir a hacer ejercicio, soy nuevo en el sector y
tengo el privilegio de vivir cerca de un centro deportivo, lleno de árboles y
aire fresco. Caía la noche y por fin había terminado mi rutina.
Aquel
día había programado una serie bastante extensa y recuerdo que terminé mareado.
Decidí caminar por todo el parque, hallé una banca y no dude en sentarme. Segundos
más tarde observo que en frente, a unos 10 metros, hay un adolescente, quien
sostiene un dialogo con un adulto de unos 50 años aproximadamente, me llama la
atención que él se encuentra sentado y el señor está de pie subido en su
bicicleta. La conversación no tarda más de unos 5 minutos, el señor finalmente
se va y él nota que he visto toda la acción.
Rápidamente
cambio la mirada, pensé en pararme, pero dije: ¿será mucho visaje? Continúe
sentado y de repente, veo que viene caminando, se sienta a mi lado y me pide
agua, sin escrúpulos le paso mi termo, me lo entrega y me dice: “Mucho gusto,
me dicen Ozuna”.
Logro
entablar una conversación con él, entrar en confianza y rápidamente descubro
que Ozuna transita por este sector hace un par de meses, tiene una madre que es
una mujer Trans y unos hombres que según él lo cuidan y lo llevan a almorzar.
Al parecer, todo está muy bien organizado.
Ozuna
mide aproximadamente 1.75 de estatura, es moreno, delgado y sus ojos son claros.
Decidió tomar el camino de la prostitución desde los 12 años, según él, por
gusto. Paralelo a ello, vive con su Mamá y sus hermanos en un barrio de la
ladera.
Su
mayor sueño es ser una mujer Trans, según él, de esta manera le iría mejor,
quiere ingresar a trabajar a un estudio como modelo Web Cam, para así lograr costear su
tratamiento hormonal y operarse el pecho. Es consciente del peligro que vive en
la calle, pero se muestra como un hombre fuerte y dispuesto a todo. “Yo salgo y
este puede ser mi último día, pero he aprendido a defenderme y pa que, mi madre
me cuida mucho, yo por ella me hago matar”. Su madre es la mujer Trans, quien
también ejerce la prostitución en este sector.
Su
cara tiene un par de rasguños y moretones, “Ayer me intentaron asesinar, un
hombre me llevo de aquí a punta de engaños, estábamos tomando, fumando y
oliendo con unos manes. Uno de ellos parecía que quería conmigo, me dijo que
fuéramos a seguirla con unos amigos a su casa, me fui solo con ellos”.
“Llegamos
a un barrio del distrito de Agua blanca y nos metimos a una casa. De repente el
man me dice que, según ellos, yo había dicho que fumáramos toda la Bareta que
él tenía, que todo iba por mi cuenta. Me comenzaron a golpear luego de
esculcarme y ver que no tenía dinero, me gritaban: ¿dónde tenes la caleta? Yo
les dije: No tengo nada. Me iban a matar, pero cerré los ojos y les dije: Si yo
me voy, me los llevo y pa Dios que la luz se comenzó a ir…”
Actualmente,
UNICEF calcula que en Colombia hay 55 mil niños y niñas vinculados a la explotación
sexual. Según el mismo estudio, la cifra se ha triplicado en los últimos tres
años, la edad en la que se induce al abuso se ha reducido incluso por debajo de
los 10 años.
Gran
parte de los menores prostituidos, han sido abusados sexualmente por algún desconocido
o pariente cercano, el paso a convertir el sexo en una profesión no es tan
grande. Muchos huyen de sus casas y caen en la droga y el alcohol, por lo
tanto, el proxeneta puede llegar a adquirir un papel paternal en la vida del
menor que pocas veces lo denuncia. (www.denunciando.com, 2018)
“Al
ver que no tenía dinero, llamaron a mi mamá a pedirle 50.000 $ que, según ellos
yo les debía. De nuevo nos fuimos en un carro y uno de ellos insistía en
matarme, yo cerré los ojos y rezaba, el carro se apagaba y por fin llegamos a
mi casa. Mi mamá les dio el dinero y aquí estoy, voy a hablar con un amigo para
ver que hago, estoy caliente y tengo que jugar vivo, es el o yo. Igual, voy a
seguir viniendo todos los días, este es mi trabajo y ya no le tengo miedo a la
muerte”.
El Coronel Henry Torres Hernández es el
enlace de la comunidad LGBTI de Cali con La Policía. Argumenta que: “La policía
nacional tiene conocimiento de la problemática de prostitución que se vive en
este sector, sin embargo, se desconoce la presencia de menores de edad.”
Agregando que: “A diario realizamos patrullaje en esta área”.
La directora de Comunicaciones del ICBF
Cali Claudia Ximena Morales Sánchez, Sostiene que existen unas rutas, donde ya
se tiene identificado los sectores de prostitución en Cali, “estas son
programadas y lo que hacemos es tomar el menor de edad de inmediato y llevarlos
a uno de nuestros centros”.
Nota: Basada en una historia de la vida
real, por seguridad del autor y del protagonista, no se especifica el lugar de
los hechos.

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